Ha comenzado el verano, se han abierto las piscinas y, lamentablemente, ya hemos empezado a ver en los telediarios tristes noticias de ahogamientos producidos en piscinas, en su mayoría, privadas y sin vigilancia.

Este es un problema que vamos heredando año tras año, y que aunque los profesionales repetimos hasta la saciedad la necesidad de contar con medidas de seguridad, no acaban de implantarse.

Así que hoy repasamos las técnicas de reanimación que deberíamos conocer todo el mundo, porque nunca se sabe cuándo, estando en una piscina, quizá tengamos que ponerlas en práctica.

► Lo primero, si aún está en el agua, es sacar a la persona y ubicarla boca arriba en una superficie plana y dura, alejada del agua. Lo más inmediato y fácil es el mismo suelo del lugar.

► En paralelo, evaluar su nivel de respuesta. Dado que cada segundo es valioso, los expertos descartan perder tiempo tomando el pulso  –muchas veces el accidentado está con ropa- y sobre todo en los niños, aconsejan fijarse en tres signos externos de circulación, que pueden evidenciar si una persona está o no en paro: movimientos, respiración y tos.

► Si reacciona de alguna forma, lo aconsejable es ponerlo decúbito lateral, acostado de costado (posición de recuperación: el rescatista la toma de una pierna y un hombro y la voltea hacia sí. Luego, con la persona de costado, deja la pierna que queda encima flexionada, con la cadera y rodilla en ángulos rectos). La cabeza además debe estar levemente hacia atrás; así se facilita la respiración y se previene que aspire agua o contenido gástrico, complicando su cuadro.

► Si no existe ninguno de estos signos, se considera que la persona está en paro y debe iniciarse de inmediato la RCP. Esos minutos pueden marcar la diferencia; mientras más precoz es el inicio de la reanimación, mejores serán sus resultados. Se dice que cada minuto transcurrido puede significar un 10% menos de posibilidades de sobrevivencia.

► En paralelo, siempre debe solicitarse auxilio de los medios disponibles y mantener el trabajo de RCP hasta la llegada de ayuda profesional.

► Para iniciar la RCP la persona debe estar puesta en posición decúbito, o sea acostado de espaldas, siempre en una superficie plana, dura y alejada del agua.

► La persona que realiza la RCP debe ubicarse de rodillas, al costado del accidentado.

► El masaje se realiza efectuando compresión con las manos en el centro del tórax, justo al medio de los pezones. La fuerza se ejerce con el cuerpo, moviendo los hombros, no con los brazos; deben mantenerse los brazos rectos, con los codos sin doblar. Se recomienda que este masaje externo sea enérgico, rápido y constante, emplear una buena técnica ayuda a que la persona que realiza la RCP no se canse fácilmente y puede durar varios minutos. En caso que eso suceda, puede intercambiar con otra persona, intentando mantener la continuidad de las compresiones.

► El objetivo de la compresión es que la sangre vuelva a circular, por lo que el movimiento debe ser arriba y abajo, cargando el tórax y permitiendo su reexpansión completa, como si fuera una esponja. Aunque puede variar entre un lactante y un adulto, por ejemplo, la compresión debe hundir el tórax entre tres y cinco centímetros. No hay que dejar la carga abajo, sino permitir que se llene el corazón de sangre. La compresión no tiene que ser golpeando el tórax; siempre debe haber contacto entre las manos y el pecho.

► Las compresiones deben realizarse a un ritmo de al menos 100 veces por minuto, alternando series de 30 compresiones y dos ventilaciones o respiraciones boca a boca. Se aconseja contar en voz alta, ya que ayuda a que los tiempos sean más regulares.

► La forma en que se ejerce la compresión varía según la edad: en los lactantes, los reanimadores aconsejan realizarla con los dedos índice y medio; en los niños, lo aconsejable es emplear una mano, cargando la base de esta contra el centro del pecho; en el caso de un niño grande, joven o adulto, la compresión se realiza con ambas manos: la base de una apoyada contra el centro del tórax y la segunda cargada sobre la primera.

► La forma en que se realiza la respiración boca a boca también puede variar según la edad. En los niños lactantes o más pequeños, se aconseja levantar levemente su barbilla e inclinar un poco su cabeza hacia atrás, poniendo alguna prenda de ropa bajo sus hombros. Esto ayuda a subsanar el mayor volumen que tiene la parte posterior del cráneo de los niños pequeños.

► En los niños más pequeños además, la boca de la persona que brinda la respiración debe abarcar la boca y la nariz del menor. En los niños más grandes y adultos, la ventilación es de boca a boca, tapando la nariz para evitar la salida del aire. En todos los casos, la persona que realiza la RCP debe inhalar por un segundo y además notar si el tórax del accidentado se levanta –al menos levemente- con la insuflación del aire.

 

 

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