Divertidísima, una obra maestra, sin duda, del género de la comedia español, pero a la vez, real como la vida misma. Bueno, hasta cierto punto (la comedia exige de unas notas de exageración para arrancar la carcajada al televidente).

El caso es que, si en el edificio hubiera habido una piscina, seguro que os habríais encontrados con secuencias como esta:

  • el socorrista se ha ido a desayunar o está conversando con los vecinos
  • el vecino quiere colar no a un amigo, sino a la pandilla completa que vienen a echar el día y a jugar la partida de mus fresquitos
  • la vecina puntillosa que se queja de que el agua está sucia
  • los niños que otra vez están encharcando el baño o llenándolo de tierra
  • el padre 2.0 que se ha traído toda la oficina tecnológica de casa (móvil, Tablet, cargador solar…)
  • la madre que no para de hablar por teléfono a un volumen más que alto y todo el mundo se está enterando de la conversación
  • los vecinos que no están de acuerdo con las tasas de la piscina y piden cuentas al administrador de los costes de la misma…

Y podríamos seguir sumando circunstancias y situaciones que a buen seguro te sonarán familiares.

Nosotros mantenemos piscinas, proveemos de personal de todo tipo y también asesoramos. Y aunque no somos psicólogos, nuestra experiencia nos hace reconocer todas estas situaciones.

Así que, para evitar todo esto, lo mejor es, como decían las abuelas, ponerse una vez “verde que treinta colorado”: la previsión y la prevención es la mejor manera de evitar conflictos. ¿Cómo? Muy fácil: manos a la obra.

 

  1. ¿Tengo que contratar a un socorrista o me lo puedo ahorrar? Un socorrista no sobra nunca, que luego nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Pero además, la normativa sobre la obligatoriedad o no de un socorrista en las piscinas comunitarias varía según el municipio y la Comunidad. En el caso de la región de Madrid es obligatorio contratar socorrista en las urbanizaciones que sobrepasen las 30 viviendas, tal y como se puede ver en el decreto 80/1998.
  2. ¿Cómo fijo las normas? Los horarios y las normas de uso de las piscinas comunitarias deben recogerse en las normas de régimen interno de la comunidad que necesitan una mayoría para ser aprobadas. Lo normal es establecer horarios fuera de los cuales no se puede hacer uso de la piscina, prohibir comer dentro, que los niños vayan acompañados de un adulto que les vigile, no permitir los baños nocturnos, etc.
  3. ¿Qué pasa con los pisos alquilados? Nos encontramos con una duplicidad de vecinos en la piscina y resulta que acude a usar las instalaciones el alquilado (en su pleno derecho) pero también el arrendatario. Evidentemente, está en las manos de cada uno decidir quién puede usarla, pero es más lógico que el arrendado.
  4. Los invitados. Si se regula adecuadamente, no hay problema. Por ejemplo, en muchas instalaciones existe un número de invitados máximo por propietario que acceden con tarjetas de autorizados. Pero si no se limita, nuestra piscina se podría convertir en un parque público.
  5. Las normas de seguridad deben prevalecer sobre cualquier cosa, y es recomendable recordarles a todos que están ahí para cumplirse.

Os deseamos a todos un feliz verano sin conflictos vecinales.

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