En más de una ocasión habréis visto imágenes de gente bañándose junto a la nieve, desafiando al frío en estas fechas. Pero no hace falta pasar frío, o al menos, no dentro del agua. En diferentes posts os vamos a hablar de piscinas naturales en parajes increíbles. Vamos a empezar con Pammukale, en Turquía.

Probablemente las más famosas del mundo y una de las más visitadas por los turistas. Aún en pleno verano parece que estamos ante un paisaje nevado, pero realmente se trata de piedra caliza y travertino que ha creado estas piscinas naturales.

Patrimonio de la Humanidad, su traducción sería castillo de algodón, se encuentra al sudoeste de Turquía, en el valle del río Menderes. Formado por los movimientos tectónicos en la cuenca del río, diferentes terremotos y la depresión de la falla, ocasionaron la aparición de diferentes fuentes de aguas termales. Estas aguas, que tienen un alto contenido en minerales crearon Pamukkale.

El agua contiene bicarbonatos y calcio que produce la precipitación de bicarbonato de calcio. Como curiosidad podemos decir que de sus fuentes brotan 250 litros de agua que dan lugar a 2.2 gramos de creta, por cada litro de agua. Algunas fuentes se han secado, pero otras nuevas han ido surgiendo.

Así, se han creado unas gruesas capas blancas de piedra caliza y travertino que bajan como cascadas por la montaña y da la sensación de que se hubieran congelado. Hay escalones de hasta 6 metros de altura. La temperatura del agua que fluye de forma constante ronda los 35 grados centígrados… ¿Te apetece un bañito?

 

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