Es verano, te vas a dar un chapuzón, pero antes tienes que pasar por la tortura de la ducha fría que no siempre sienta demasiado bien. Si tienes niños, sabrás que hacerles ducharse primero es casi un castigo. ¿Por qué? Porque el agua sale totalmente helada, y resulta sumamente desagradable.

Sin embargo, ducharse antes de meterse a la piscina es totalmente recomendable y saludable, y supone una medida de higiene muy importante.

¿Cómo combinar, pues, ambos intereses? ¿Cómo conseguir que los usuarios se duchen, grandes y pequeños, sin tener que someterles a un “chorro de agua fría”?

Hace tiempo empezaron a aparecer, y cada vez están siendo más tendencia en el mundo del accesorio de las piscinas: las duchas solares.

Hay de diferentes formas, tamaños, colores, materiales, y algunas son más eficientes desde el punto de vista de captación de la energía solar y calentamiento de los depósitos de agua. ¿Qué significa todo esto? Fácil y sencillo: con este tipo de duchas, consigues que el agua esté al menos templada, y que la resistencia que se encuentra en mayores y pequeños de pasar por ese chorro de agua fría sea totalmente eliminada dada que la temperatura del agua es más que agradable.

Sus diseños, además, propician que se integren perfectamente con el medio ambiente y el entorno de la instalación, convirtiéndose en un elemento más totalmente integrado y de gran utilidad para los usuarios.

¿Las has probado? Te recomendamos que lo hagas, es un placer.

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